Antes, para apostar había que salir de casa.
Había que vestirse, caminar, tomar un taxi, entrar a un casino o a una sala de máquinas.
Había luces, gente, ruido, humo, miradas. Había un trayecto entre el impulso y la apuesta.

Antes, para apostar había que salir de casa.
Había que vestirse, caminar, tomar un taxi, entrar a un casino o a una sala de máquinas.
Había luces, gente, ruido, humo, miradas. Había un trayecto entre el impulso y la apuesta.