Hay una escena que se repite con una precisión incómoda: alguien dice “es ludópata” y la conversación termina antes de empezar. No hay preguntas, no hay matices. La etiqueta funciona como una sentencia. El adicto al juego deja de ser persona para convertirse en advertencia pública, en estadística negativa, en historia que se cuenta en voz baja para que otros aprendan lo que no deben hacer.
(más…)Etiqueta: BetBye Club
-

No vinimos a salvar a nadie: manifiesto contra la ilusión de la salvación en la ludopatía
No vinimos a salvar a nadie.
(más…)
Y decirlo así, sin anestesia, incomoda. Está bien que incomode.





