La ludopatía no entra gritando. No rompe puertas. No huele a alcohol ni deja marcas visibles en el cuerpo. La ludopatía entra con una sonrisa, con colores brillantes, con promesas pequeñas: “probá”, “es solo hoy”, “esta vez sí”.
(más…)
La ludopatía no entra gritando. No rompe puertas. No huele a alcohol ni deja marcas visibles en el cuerpo. La ludopatía entra con una sonrisa, con colores brillantes, con promesas pequeñas: “probá”, “es solo hoy”, “esta vez sí”.
(más…)